Beneficios del pollo


Con el crecimiento de las economías y el aumento de los ingresos, los consumidores tienden a consumir más proteína cárnica. La ingestión de carnes magras es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico y contenido en hierro de fácil absorción, muy importante en fases del desarrollo de niños, adolescentes y mujeres durante la vida fertil. Sin embargo, el hierro procedente de legumbres, cereales, vegetales o frutas se absorben mal por inferencia de sustancias que se encuentran en los mismos alimentos. Lo mismo ocurre con el zinc, debiéndose recalcar que las carnes constituyen junto a los crustáceos uno de los aportes fundamentales de este mismo elemento.


La carne proporciona otra serie de elementos importantes como el sodio, calcio, potasio, cloro, azufre, selenio, fósforo, ácido fólico y niacina, de las cuales las carnes proporcionan entre un 25 y un 50% de las necesidades diarias.


La carne contiene alrededor de un 70-80% de agua que en su mayor parte se encuentra en forma de agua libre, mientras que un 5% está en forma de agua ligada a las proteínas.


Las vitaminas hidrosolubles abundan en las carnes fundamentalmente del grupo B destacando las b2, b6 y b12.


Las proteínas de la carne se consideran de alto valor biológico, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales. Éstos deben ser aportados en la dieta ya que el organismo es incapaz de sintetizarlos en cantidades suficientes. En general las proporciones en que se encuentran son tales que fácilmente cumplen las necesidades nutricionales.


Contiene una amplia variedad de lípidos, algunos de los cuales desempeñan un importante papel en el metabolismo. Entre ellos se encuentran las vitaminas liposolubles.

 
 
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